Recuerdos de lo vivo lejano
Recuerdo aquella palabreja que sonaba a tortuga (carapazón), aquellas partidas de mus, aquellas canciones que nos hacían soñar, aquellos pasillos pegajosos y esos extraños ruiditos nocturnos.
Ocho intensos días durmiendo solamente 5 horas y viviendo a tope nos hicieron soñar a toda la quinta del 87 del Zambrano (y a algunos más) con un mundo de ensueño, donde todo se podía conseguir.
Ojalá pudiesemos volver alli todos juntos y revivir lo que, seguramente, ahora estarán viviendo nuestros compañeros de 1º.
Un saludo a todos.
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